Ana Lucía Martínez comenzó a jugar fútbol en la zona 5 de la Ciudad de Guatemala y, con los años, llevó su carrera a clubes de Estados Unidos, España, Italia y México. Su camino no estuvo marcado únicamente por los partidos y los resultados, sino también por decisiones profesionales, dificultades económicas y largos periodos lejos de casa.
En una entrevista, la delantera de Cruz Azul recordó algunos de los momentos que definieron su trayectoria, desde sus primeros pasos en el deporte hasta su decisión de buscar oportunidades fuera del país.
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De la zona 5 a una decisión profesional
Durante su infancia, Martínez recuerda que jugaba en campos de tierra, calles y torneos de iglesia. A los nueve años se integró a un equipo de niños, en una época en la que las oportunidades para las niñas en el fútbol eran limitadas.
La falta de referentes femeninos guatemaltecos que hubieran logrado vivir del deporte también influyó en cómo imaginaba su futuro. Por eso, mientras continuaba jugando, decidió construir una alternativa profesional mediante sus estudios.
Posteriormente, Martínez se graduó como ingeniera química en la Universidad de San Carlos de Guatemala. Al terminar la universidad, tuvo que decidir entre ejercer su profesión o apostar por una carrera futbolística cuyo futuro no estaba garantizado.
Finalmente, eligió intentarlo. El respaldo de sus padres fue importante para dar ese paso: según recordó, ellos le dieron la libertad de tomar sus propias decisiones y aprender de sus errores, incluso cuando eso significaba marcharse al extranjero.
Abrirse camino fuera de Guatemala
Su llegada a Europa implicó empezar de nuevo en un entorno distinto. Durante sus primeros años en España, las dificultades económicas la obligaron a limitar sus gastos e incluso a caminar para evitar pagar el transporte público.
Más adelante, también jugó en Italia con clubes como Napoli Femminile, Roma CF, Sampdoria y Pomigliano. Adaptarse al idioma y a una nueva cultura deportiva no siempre fue sencillo. En sus primeros meses en el país, recordó haber tenido dificultades para comunicarse y no recibir el trato que esperaba dentro de su entorno futbolístico.
Sin embargo, esas experiencias también cambiaron su forma de afrontar los obstáculos. Al recordar los rechazos que encontró durante su carrera, la futbolista explicó cómo aprendió a verlos como parte de su crecimiento.
“En las derrotas se aprende más, y eso también me enseñó mucho a seguir adelante, a luchar y, sobre todo, no perder la confianza en mí”, afirmó.
Entre las experiencias que compartió en la entrevista, Martínez señaló que la distancia de sus seres queridos ha sido uno de los costos personales más difíciles de su carrera, especialmente por el tiempo que no pudo compartir con su madre.
“Yo creo que el sacrificio más grande es estar lejos de mi país, lejos de mi casa, lejos de mi familia. El hecho, tal vez, de pensar que no pude pasar más tiempo con mi mamá ha sido algo que ha marcado muchísimo mi vida”, confesó.
El recuerdo de su madre también permanece presente en su vida deportiva. El número 20 que utiliza con la selección de Guatemala es un homenaje a ella, pues nació un 20 de septiembre. Aunque no puede llevar ese dorsal con Cruz Azul, Martínez mantiene ese símbolo como una forma de sentirla cerca. Además de adaptarse a nuevos equipos y países, ha tenido que afrontar la ausencia de su familia y aprender a continuar con su vida lejos de casa.
Una nueva etapa para su carrera
Después de varios años en Europa, Martínez llegó a México para jugar con Rayadas de Monterrey. Allí disputó tres torneos, acumuló 44 partidos, 2,634 minutos y 12 goles, y formó parte del equipo que conquistó un bicampeonato en 2024.
En julio de 2025 comenzó una nueva etapa con Cruz Azul. Durante el Apertura de ese año registró cinco goles en 16 apariciones, mientras que en el Clausura 2026 terminó como líder de asistencias de la Liga MX Femenil, con 12 pases decisivos en 17 jornadas. Su rendimiento también le valió ser elegida por votación popular como la mejor jugadora de ese torneo.

En el Apertura 2026, la guatemalteca volvió a destacar al marcar los dos goles de la victoria de Cruz Azul por 2-0 ante Necaxa, resultado que la llevó a cuatro anotaciones en el torneo y le otorgó el reconocimiento como jugadora del partido. Así, Martínez ha continuado encontrando oportunidades para aportar a sus equipos, ahora en una competición donde también ha sentido de cerca el seguimiento y las expectativas de la afición.
Su historia también pone en perspectiva los sacrificios que pueden acompañar a las deportistas que buscan abrirse camino fuera de su país. En su caso, el recorrido ha implicado superar dificultades económicas, adaptarse a nuevos entornos y permanecer lejos de su familia, sin dejar de perseguir sus objetivos profesionales.
Hoy, los goles, las asistencias y los reconocimientos que suma en México forman parte de ese camino. Pero, al mirar atrás, la propia Martínez destaca una lección que ha acompañado las distintas etapas de su vida: aprender de las derrotas, seguir adelante y no perder la confianza en sí misma.

