A orillas del majestuoso lago de Atitlán se encuentra Cerro de Oro, una aldea que cautiva por su combinación única de belleza natural, riqueza cultural y hospitalidad. Este rincón de Sololá invita a explorar sus cuatro miradores, desde los cuales se aprecian vistas panorámicas que abarcan el lago, los municipios vecinos y un horizonte pintado de montañas y volcanes.
Un lugar lleno de historia y leyendas
El nombre de Cerro de Oro proviene de una antigua tradición: se dice que en su cueva, los pueblos zutujiles escondieron oro para protegerlo, dejando un legado de misterio que aún atrae a curiosos y aventureros. Además, en el cerro se encuentran altares que reflejan la espiritualidad y costumbres de la comunidad.
Turismo y comodidad para todos
Cerro de Oro ofrece a sus visitantes una playa pública de aguas cristalinas, perfecta para nadar o relajarse en un entorno natural. También cuenta con áreas para preparar alimentos, así como restaurantes y hoteles que aseguran comodidad para quienes decidan quedarse más tiempo. Este destino es visitado durante todo el año, especialmente por familias y grupos de amigos que buscan desconexión y paisajes inolvidables.
Organización y liderazgo comunitario
La aldea cuenta con su propia estructura de autoridad local, encabezada por un primer alcalde, un alcalde de seguridad, regidores, mayordomos y alguaciles. Según Cruz Quevac, primer alcalde de la comunidad, su labor se centra en impulsar proyectos que mejoren la calidad de vida de los habitantes, mediar en conflictos y canalizar los casos más graves a las autoridades correspondientes. También extendió una invitación abierta: “Vengan con familia o amigos, aquí la van a pasar bien”.

