Una investigación desarrollada en el sitio arqueológico Xultún, en Petén, permitió identificar por primera vez el nombre de un astrónomo y matemático maya: Sak Tahn Waax, cuyo nombre puede traducirse como «Zorro de Pecho Blanco».
El descubrimiento fue publicado en la revista científica Antiquity y la investigación se basa en los hallazgos del Proyecto Arqueológico Regional San Bartolo-Xultún, que durante varios años analizó el denominado Texto 19, una inscripción localizada en un mural del sitio arqueológico Xultún, en Petén. El desciframiento permitió atribuir una compleja fórmula matemática y astronómica a Sak Tahn Waax, un hecho sin precedentes para el estudio de la ciencia maya.
Los resultados fueron presentados en Guatemala por el Ministerio de Cultura y Deportes, como parte de los avances más recientes del Proyecto Arqueológico San Bartolo-Xultún.
Una firma que cambia la historia
El hallazgo proviene del denominado Texto 19, una inscripción localizada en un mural de la estructura 10K-2 de Xultún, un sitio arqueológico situado a unos 40 kilómetros al noreste de Tikal.
Tras años de investigación, el análisis epigráfico de más de 50 microtextos matemáticos y astronómicos permitió identificar una compleja fórmula que relaciona el calendario ritual maya con los ciclos de Venus y Marte. Lo más relevante es que el texto atribuye ese conocimiento a Sak Tahn Waax, convirtiéndolo en el primer astrónomo y matemático maya cuya identidad ha podido documentarse.
Los investigadores explican que, aunque no es posible confirmar si fue el propio Sak Tahn Waax quien escribió la inscripción, el texto constituye la primera evidencia conocida que atribuye una obra científica a un matemático y astrónomo maya del período Clásico.
Además del nombre del autor, las inscripciones conservan cálculos relacionados con el recuento ritual de 260 días, el año solar y los movimientos planetarios, evidencia del profundo conocimiento científico alcanzado por la civilización maya hace más de 1,200 años.
El legado científico de los Taaj
Los especialistas consideran que la estructura donde fue localizado el mural pudo haber funcionado como un espacio residencial donde vivían varios Taaj, nombre con el que se conocía a los expertos mayas en astronomía y matemáticas.
Para descifrar el contenido del mural, el equipo de investigación utilizó dibujos a escala, fotografías y escaneos de alta resolución que posteriormente fueron mejorados de forma digital. Ese proceso permitió identificar once jeroglíficos que permanecían ocultos y comprender con mayor precisión el funcionamiento de las matemáticas y la astronomía maya.
Un descubrimiento con impacto internacional
El estudio fue elaborado por los investigadores David Stuart, Franco Rossi y Heather Hurst, quienes señalan que este constituye el único caso conocido en el que un matemático y astrónomo maya del período Clásico puede ser identificado directamente a través de una obra atribuida a su autor.
Más allá de poner nombre a un personaje histórico, el hallazgo ofrece una nueva perspectiva sobre el desarrollo de la ciencia en la civilización maya y fortalece el valor de Guatemala como uno de los territorios clave para comprender el conocimiento astronómico, matemático y calendárico que floreció en Mesoamérica.
Consulta el estudio científico completo publicado en Antiquity aquí.

