Si este año buscas una Semana Santa diferente, más tranquila y lejos de los destinos habituales, existen opciones que ofrecen otra forma de vivir el mar.
Desde playas accesibles pero poco concurridas, hasta rincones más naturales y aislados, estos lugares destacan por su entorno, su ritmo y su carácter.
En esta nota reunimos cinco destinos que vale la pena descubrir.
Tres Naciones, Petén
Ubicada a orillas del Lago Petén Itzá, Tres Naciones es uno de esos lugares donde el paisaje invita a bajar el ritmo. Su combinación de arena blanca, vegetación tropical y aguas claras crea un entorno poco común dentro del país.
El lago, de aguas calmadas y poca profundidad en la orilla, es seguro para nadar y refrescarse durante el día. También cuenta con muelles que permiten acceder fácilmente al agua o simplemente disfrutar del paisaje.
- Cómo llegar: se encuentra aproximadamente a 45 minutos en carro desde El Remate y a cerca de una hora desde Flores, Petén.

Playa Capitanía, Livingston
Esta es la opción más accesible para disfrutar del Caribe en Livingston sin alejarse demasiado. Ubicada a tan solo unos minutos caminando desde el centro del pueblo, es una playa pública que, a pesar de su cercanía, suele mantenerse poco concurrida.
Es un espacio sencillo, sin grandes desarrollos turísticos, ideal para descansar después de recorrer el pueblo o pasar un momento tranquilo frente al mar. Su entorno también refleja la identidad cultural de Livingston, aportando una experiencia más auténtica.
- Cómo llegar: Primero debes llegar a Livingston en lancha desde Puerto Barrios o Río Dulce. Desde el centro, el acceso a la playa es a pie.

El Paredón, Escuintla
En la costa del Pacífico, El Paredón se ha posicionado como uno de los destinos más atractivos para quienes buscan una experiencia diferente frente al mar. Su arena negra volcánica y sus olas constantes lo convierten en un punto ideal para surfistas, aunque también es disfrutable para quienes solo quieren descansar.
A pesar de su crecimiento, mantiene un ambiente relajado y una estética ideal. A lo largo de la playa encontrarás una oferta variada de hospedajes, restaurantes y actividades como clases de surf o recorridos por manglares cercanos.
- Cómo llegar: se ubica a aproximadamente 2 horas y media de la Ciudad de Guatemala, con acceso por carretera asfaltada en la mayor parte del trayecto.

Punta de Manabique, Izabal
Es uno de los destinos más aislados y naturales del Caribe guatemalteco. Su acceso limitado ayuda a conservar su entorno, caracterizado por playas vírgenes, manglares y una gran diversidad de especies.
Es un lugar pensado para quienes buscan una experiencia más desconectada, incluso con la posibilidad de acampar en la zona. El trayecto en lancha también forma parte de la experiencia, atravesando paisajes naturales únicos.
- Cómo llegar: únicamente accesible en lancha desde Puerto Barrios o Livingston. El recorrido puede tomar alrededor de 1 hora y 45 minutos. Te recomendamos planificar con anticipación y llevar provisiones.

Las Lisas, Santa Rosa
Ubicada en el sureste del país, es una playa que destaca por su amplitud, su arena negra de origen volcánico y su entorno natural. Es un destino ideal para quienes buscan tranquilidad, ya que suele ser menos concurrido que otros puntos del Pacífico.
Además, la zona cuenta con lagunas y vegetación que enriquecen el paisaje. Uno de sus mayores atractivos son los atardeceres, donde el cielo se tiñe de tonos intensos que contrastan con la arena oscura.
- Cómo llegar: se encuentra en el municipio de Chiquimulilla, Santa Rosa, a unas 3 horas aproximadamente desde la Ciudad de Guatemala, dependiendo de la ruta.

Ya sea que busques desconectarte por completo, explorar nuevos paisajes o simplemente evitar las multitudes, estos destinos ofrecen alternativas para vivir el mar desde otra perspectiva.

